Me llamo rojo📖

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¡Encontrad a ese hijo de puta que me asesinó y yo os contaré todo lo que hay en el otro mundo con pelos y señales!

El muerto

Cuando un libro empieza con el punto de vista de un muerto, y con frases como el epígrafe de aquí, justo arriba, es difícil no quedar atrapado rápidamente en la lectura. La novela sigue en sus capítulos siguientes con otros puntos de vista, algunos muy sorprendentes, y la historia pronto se abre a la trama básica. Por un lado, un ilustrador (5)Un miniaturista turco. Los miniaturistas hacían ilustraciones para acompañar libros. La escuela otomana de la época bebía principalmente de otras influencias orientales, en particular de los persas, y estos a su vez estaban muy influidos por la escuela china y los mongoles. ha desaparecido, y el tío de Negro, uno de los personajes, le pide que encuentre qué ha pasado. Por otro, Negro sigue enamorado de su amada, Şeküre, a quien no ve desde hace 12 años.

Es especialmente llamativo el uso de los distintos puntos de vista. Cada capítulo es contado en primera persona, aunque no todos los narradores son «personas», y además en ocasiones rompen la cuarta pared para hablar con el lector. En la historia hay mucha discusión de ilustraciones, de las funciones que tienen en oriente y en occidente y la mezcla de tradiciones. También hay mucha mención a historias persas de la época, aunque no hace falta conocimiento previo de prácticamente nada para disfrutar la obra. Eso sí, cuando por curiosidad busqué información de lo que leía (miniaturas de la época, historia de alguna de las dinastías comentadas y cosas así) la conexión con lo que leía se hizo más fuerte.

Şirin ve un retrato de Hüsrev. Una de las historias que aparece varias veces es la de Hüsrev y Şirin. Esta, por cierto, es una de las ilustraciones de la época, el producto de los ilustradores. También es una imagen referida varias veces en el texto. Los Angeles County Museum of Art, dominio público, via Wikimedia Commons. Miniatura persa medieval: Şirin observa un retrato de Hüsrev sujetado por un sirviente

La novela tiene algo de fama de ser difícil de leer. Los saltos de punto de vista, como sugerí ya son a veces algo peculiares (6)En uno de los primeros capítulos, un perro, o más bien, una ilustración de uno. Y bueno, el cadáver que habla en el primero. y eso puede que tengan algo que ver, aunque no es un recurso raro, y lo podemos ver en muchos otras novelas. Probablemente influya más el hecho de que, aunque el argumento del libro es muy interesante, casi parece más una excusa para discutir filosofía de la ilustración de la época y ver cómo afectaban las influencias occidentales. A mí en particular me pareció especialmente fuerte que todas estas discusiones ayudaran a la historia, en vez de parecer un desvío sin sentido, como a veces pasa en otras novelas históricas (7)El nombre de la rosa en particular viene a la cabeza. Aunque los desvíos de temas no dejaban de ser potencialmente interesantes, poco avanzaban o influían, por lo que recuerdo, en la historia. .

Artista dibujado por Behzat. Behzat fue una de las principales figuras de la escuela persa de miniaturistas. Al final del libro uno acaba sabiendo bastante de él por las referencias de los personajes del libro. Esta imagen podría representar a los personajes ilustradores que salen en la historia. Kamāl ud-Dīn Behzād, dominio público, via Wikimedia Commons. Miniatura persa: un artista sentado con materiales de pintura, atribuida a Behzad

Otro tema que se trata en el libro de forma central es el del romance y la sexualidad de la época. No solo la búsqueda por parte de Negro de Şeküre, aunque aquí me resultaron interesantes los puntos de vista de la relación, del matrimonio y del sexo, pero también las relaciones que a veces se comentan entre ilustradores y sus maestros u otros personajes que salen, por ejemplo la casamentera Ester y su forma pragmática de ver el mundo en que vive. Aunque no hay discusiones filosóficas como con la naturaleza del arte y su función, el contexto social y cómo afecta a las relaciones es fundamental en el desarrollo de la historia y los personajes. Dijo un autor que El pasado es un país extranjero; allí hacen las cosas de otro modo (8)La cita inicial de El mensajero, de L. P. Hartley. , y en esto incluso más que en otras cosas se puede ver. Muchas de las relaciones y puntos de vista de la historia son normales para la época, aunque no serían aceptables hoy día (un hombre de 24 años enamorado de una niña de 12, por ejemplo; o la mujer como posesión de algún hombre aceptada por todos y todas) llaman la atención ahora, pero no parecen introducirse de forma gratuita sino que parecen surgir del contexto y cultura de la época.

Quisiera también mencionar la traducción de Rafael Carpintero. Aunque por desgracia no puedo leer el original para comparar, el libro parece bastante bien traducido. Carpintero elige usar los nombres en Turco, sin modificar o adaptar (Hüsrev en vez de Cosroes; o Şeküre en vez de Shekure como en alguna edición en inglés que he visto), y la verdad parece adecuado para el libro. También algunas elecciones de términos menos comunes de otras traducciones, como medersa en vez de madrasa; o Gengis Jan, probablemente más correcto en español, en vez de Gengis Kan (una alternativa ocasional) o Genghis Khan (la versión inglesa o francesa, más habitual en mi experiencia, también en español). Estas peculiaridades no complican la lectura, y si acaso mejoran la imagen que uno se hace leyendo. No es lenguaje arcaico, y no dificultan el entendimiento o el flujo de la lectura, pero sí ayudan más a ponerse en el contexto de la historia. Aunque pueda haber términos desconocidos en ocasiones, cosa que es fácil que pase en una novela histórica, en general el autor o el traductor no hacen que la historia dependa de ello.

Pequeño espóiler

Hay un pequeño juego curioso con la historia. Al final del libro descubrimos que el autor es probablemente un personaje, Orhan, que se llama como el autor. El hermano y la madre de Orhan, el personaje, se llaman como los de Orhan, el autor real. En ambos casos, el padre también estuvo ausente.

Es una pequeña forma de introducirse en la historia que me resultó curiosa y apropiada para el libro, sobre todo cuando también, al descubrirse el posible autor, se nos comenta que posiblemente este aproveche para adornar y mejorar la historia de una forma que pega bastante con lo leído.

En general, la novela me encantó. Me atrapó y me creó un interés grande por la época y por las miniaturas de entonces. La historia en sí se desarrolla bastante bien y me sorprendió en varias ocasiones. Pocos libros recientes me han dejado una resaca post-lectora similar, en la que tengo que procesar la lectura durante horas y días, y en este caso mi impresión no decrece a medida que pasa el tiempo.


Categorías: Novela Etiquetas: Literatura turca, Traducido al español, Orhan Pamuk, Rafael Carpintero, Imperio otomano, Editorial: Alfaguara, Ficción histórica, Misterio, Turquía, Turco, Arte, Histórica, Oriente Medio, Historia, Ficción literaria, Formato: tapa blanda / rústica Valoración:Valoración: 5 estrellas

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